Una ruta compacta para enamorarte de Lisboa sin pedir una semana libre.
Lisboa no se visita, se saborea. Entre tranvías amarillos, miradores con viento despeinador y pastéis que desaparecen demasiado rápido, la capital portuguesa es perfecta para una escapada corta con sabor a viaje grande.
Día 1: Alfama y Belém
Empieza tu mañana en el barrio de Alfama, el más antiguo de la ciudad. Piérdete por sus callejuelas empedradas mientras el fado suena de fondo en algún bar escondido.
Hay ciudades que se caminan. Lisboa se sube, se baja y se brinda.
Día 2: LX Factory y miradores
Dedica la mañana al mercado de LX Factory, un espacio creativo donde el arte, la gastronomía y el diseño conviven en una antigua fábrica textil.